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Comienza a funcionar el Centro Nacional de Supercomputación, un conjunto de equipos de alto rendimiento para realizar cálculos complejos 

Una supercomputadora que opera de forma continua con la potencia de 100 mil PC de uso doméstico para dar soporte a investigaciones que requieren gran poder de cómputo. Ese es el corazón del Centro Nacional de Supercomputación, un conjunto de computadoras de alto rendimiento que poseen la capacidad de gestionar múltiples recursos de cómputo para ser utilizadas por científicos,  investigadores y empresas. 

Sergio Nesmachnow, responsable del centro presentado en sociedad el 21 de setiembre, dijo que el objetivo es que “la utilice toda la comunidad académica, científica, tecnológica, productiva y social del país”. La plataforma tiene el respaldo de ANTEL y UTE como socios cofundadores del proyecto. 

Desde hace ocho años, la Universidad de la República cuenta con un racimo de computadoras similar al nuevo modelo, pero mucho más pequeño. Esta infraestructura, llamada Cluster FING, alcanzó las 10 millones de horas de cómputo en julio de 2017. El modelo que funciona actualmente tiene una potencia de cómputo de 10 teraflops (TFlops), que es aproximadamente 5 mil veces más potente que una PC de uso doméstico. El nuevo, por su parte, tendrá una potencia de 200 TFlops, lo que equivale a unas 100 mil computadoras. Así es capaz de realizar complejas operaciones matemáticas y de procesamiento de datos en pocos segundos. Newmachnow sostuvo que su funcionamiento es posible mediante el agregado de componentes de hardware que trabajan bajo el modelo de cluster.  

El Centro Nacional de Supercomputación es de libre acceso desde cualquier parte del país a través de internet, gracias a que está alojado en el Datacenter de ANTEL. Sin embargo, las iniciativas que tienen rédito económico y financiación deben comprometerse a tener un modelo de gestión autosustentable. Los usuarios colaboran de manera voluntaria con el mantenimiento de la infraestructura. 

Por su parte, la decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, María Simon, indicó que es una herramienta fundamental para resolver problemas complejos. “Es un conjunto de computadoras interconectactadas que brindan un muy alto poder de cálculo para resolver problemas”, agregó.  

Para hacer posible la adquisición y puesta en funcionamiento de la infraestructura se destinó una inversión de US$ 500 mil. Pero en el correr del próximo año, por los gastos de operación, personal técnico y amortización, se estima una inversión total de un US$ 1 millón.

Con el advenimiento de esta plataforma, se marca un antes y un después. “Es un hito en la historia informática de Uruguay, ya que permite ampliar el horizonte de las investigaciones que se pueden desarrollar en el ámbito nacional”, expresó el responsable del centro.

¿Para qué sirve?

Las áreas que se pueden ver más beneficiadas son los estudios de biotecnología, ingeniería, diseño de estructuras, modelación de recursos naturales, energía eólica, entre otros.  Simon indicó que también puede usarse para resolver cálculos meteorológicos, que suelen ser muy difíciles de realizar porque implican una cantidad enorme de factores.  

La decana indicó que cuanto más se utilice el Centro Nacional de Supercomputación, se generará más poder para actualizarlo. El lenguaje para programar es sencillo, pero hay que llegar a la mayor cantidad de zonas posibles: del interior del país pero también del exterior. “Habrá que afinar el negocio, pero la capacidad existe”, indicó Simon.

Esta tecnología coloca a Uruguay entre uno de los primeros de la región. “Nos posiciona muy bien en el entorno latinoamericano, hay un salto cuantitativo con respecto al entorno europeo y de Norteamérica”, concluyó Newmachnow.

O Resumo Edición Nº 341 - 5 de Octubre de 2018
Fuente: elobservador.com.uy  30.9.2018