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SMD17P6F6 13647Basesoft ha desarrollado un «software» de ayuda para la elaboración de los fármacos personalizados que se preparan en los centros sanitarios; Galicia, Asturias y Cataluña usan ya la solución diseñada por la empresa gallega.

La farmacia hospitalaria 4.0 echa raíces en Galicia. Dos años han bastado para que PharmaSuite, un software creado para ayudar a las boticas de hospital en la elaboración de medicamentos, se coma el mercado español. Y todo ello a iniciativa de un grupo de farmacéuticos gallegos que, bajo la empresa Basesoft, han llevado la vanguardia a uno de los sectores más importantes para la sociedad del bienestar. La idea inicial era gestionar la unidad de farmacotecnia de un hospital, donde se preparan tratamientos hechos a medida para los pacientes ante las dificultades que se presentan en el sector.

Explica este equipo de farmacéuticos que «la elaboración de medicamentos es cada vez más exigente en cuestiones como la seguridad del paciente, la exposición a sustancias peligrosas del personal sanitario y la trazabilidad de todos los procesos». Ante este problema, estos profesionales coruñeses encontraron la solución. Y esta ya ha sobrepasado las fronteras gallegas. Dada la complejidad de garantizar el cumplimiento y desarrollo de la normativa vigente -explica Noé González, socio fundador-, era necesario disponer de herramientas que permitiesen a los profesionales de la salud realizar su trabajo sin errores y con los registros, controles y responsabilidades establecidos por las autoridades sanitarias. El papel del farmacéutico era fundamental.

Así nació PharmaSuite, que «ayuda a controlar con seguridad qué, cuándo, dónde, cómo y para quién se preparan los medicamentos en la farmacia». Permite programar las preparaciones, estudiar los datos que se generan con el trabajo diario y asiste al personal técnico durante todo el proceso de fabricación de manera ágil, reduciendo el error humano y aumentando la seguridad en cada paso. «Para ello nos apoyamos en tecnologías como los códigos QR y lectores de huellas dactilares. A su vez, el programa informa al personal de las preparaciones que contienen medicamentos peligrosos», añade.

En la actualidad este potente software está implantado con éxito en el Hospital Universitario de Pontevedra (que fue donde arrancó el proyecto), en el Clínico de Santiago, el Hospital Universitario de Cabueñes de Gijón y el Hospital Universitario Doctor Trueta de Girona. Con una inversión de cerca de un millón de euros, el grupo de farmacéuticos de Basesoft confía en el que el 2018 sea exitoso, ya que se está negociando la implantación de PharmaSuite en centros hospitalarios de Ourense, Valencia, Cataluña, Baleares y Navarra.

Un programa que cuenta con varios reconocimientos por su aportación innovadora

En tres años de actividad, PharmaSuite ha contado con el apoyo de los profesionales del mundo de la farmacia y con especialistas en tecnologías e innovación que han hecho de ella una aplicación única en el mercado. Como era de esperar en un caso de éxito empresarial como este, los reconocimientos no han tardado en llegar. El servicio de Farmacia del Hospital Universitario de Pontevedra acaba de ser galardonado en la primera edición de los Premio Rovi -promovidos por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria- por la implantación del proyecto de Basesoft.

Además, la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de la provincia de A Coruña también galardonó a su promotor, Noé González, hace unas semanas con el Premio Joven Empresario del 2017 por el compromiso con la ciencia y la innovación de la industria farmacéutica.

Nuevas soluciones

Aunque los reconocimientos lleguen, el equipo de Basesoft lo tiene claro: seguirá trabajando y buscando soluciones innovadoras para ayudar a profesionales y usuarios. Y es que la razón de ser de PharmaSuite es acompañar a los profesionales sanitarios de la farmacia de hospital en su día a día para asegurar que los tratamientos que se dispensan a los pacientes se efectúen con la mayor seguridad posible, un camino que esta solución tecnológica hace más eficaz.

O Resumo Edición Nº 311 - 22 de Diciembre de 2017
Fuente: lavozdegalicia.es 17.12.2017

03 06 2010 9 23 35 apalpadorCada vez son más las ciudades y localidades de Galicia que celebran y escenifican en la calle la visita del Apalpador, un personaje de la mitología popular gallega, primo hermano del Olentzero vasco, que trae regalos a los niños y niñas en las navidades.
Caracterizado como un viejo barbudo y gigantón, vestido con ropa de campo, vieja y remendada, fumando en pipa, y cargado con un saco de castañas al hombro, el Apalpador es recibido con música y canciones, en medio de la algarabía de niños y mayores.
Como personaje de antaño, de oficio carbonero, que bajaba desde las montañas de O Courel a las villas y pueblos de Galicia con un saco de castañas que iba dejando a los niños, preocupado por que no estuvieran desnutridos –el nombre le viene de que apalpaba (palpaba) las barrigas de los niños para ver si estaban llenas–, la filosofía que encierra la recuperación de esta figura del imaginario popular gallego es contraria al consumismo que empaña otras tradiciones importadas. Por eso, va muy unida a las ideas del valor de las cosas manufacturadas, del respeto al medio ambiente, y del valor de los regalos que se hacen con más cariño que dinero.
Además de las castañas, el viejo carbonero conseguía en los soutos la madera con la que tallaba juguetes para los niños y niñas. La noche de Navidad bajaba de las devesas y entraba a escondidas en las casas. Entonces, se acercaba a ellos y les palpaba la barriga para ver si estaban bien alimentados. Si estaban llenas decía su conjuro –“Así, así esteas todo el año” (“Así, así estés todo el año”)–; si no, no decía nada, pero a todos les dejaba un puñado de castañas y alguno de sus juguetes.

Cuentan que las aldeas de O Caurel y Os Ancares son el último lugar donde se oyeron historias en torno a este personaje mítico cuyo origen podría estar incluso en el vecino Portugal.
Como el día ya está próximo, dejo aquí las cantigas típicas con las que los padres calmaban la inquietud de los niños ante la llegada del Apalpador:
“Vaite logo, meu meniño (miña meniña)/ marcha agora para a camiña/ que vai vir O Apalpador/ a apalparche a barriguita”. (“Vete enseguida, mi niño (mi niña)/ vete ahora para la camita/ que va a venir el Apalpador/ a palparte la barriguita”).
“Xa chegou o día grande/ día do Noso Señor/ xa chegou o día grande/ e virá O Apalpador”. (“Ya llegó el día grande/ día de Nuestro Señor/ ya llegó el día grande/ y vendrá el Apalpador”).
“Mañá é día de cachela,/ que haberá gran nevarada/ e hai vir O Apalpador/ cunha mega de castañas”. (“Mañana es día de cachela,/ que habrá gran nevada/ y ha de venir el Apalpador/ con un montón de castañas”).
“Por aquela cemba/ xa ven relumbrando/ o señor Apalpador/ para darvos o aguinaldo”. (“Por aquella cima/ ya viene relumbrando/ el señor Apalpador/ para daros el aguinaldo”).

O Resumo Edición Nº 311 - 22 de Diciembre de 2017
Fuente: vivirgaliciaturismo.com 16.12.2010

32Tiene buen ojo para los negocios, y siempre ha sabido muy bien dónde emplear su dinero. Así piensan de él quienes conocen a Jesús Domínguez, el patriarca de la exitosa saga textil -fundador de Sociedad Textil Lonia (Carolina Herrera, Purificación García) y de Bimba y Lola, dirigida por sus hijas Uxía y María-, quien, aplicando la misma receta, empieza a degustar el éxito también en el sector de la alimentación.

Jesús Domínguez y sus hijas (en menor medida) pusieron en marcha hace casi cinco años Petra Mora, concebido en aquel momento como un minimarket on-line, para comercializar productos cárnicos de Zamora, en donde la familia explotaba una finca ganadera. Hoy, Petra Mora empieza ya a estar presente con tiendas propias en grandes ciudades y aeropuertos (Madrid, Málaga, Alicante) y comercializa los productos de más de 170 proveedores bajo su propia marca.

División en crecimiento

En los últimos dos años, el negocio no ha parado de crecer. Según las cuentas del 2016, las ventas se incrementaron un 14 %, hasta cerca de 1,5 millones de euros. Pero el gran salto del negocio se espera al cierre del presente ejercicio, según aseguran fuentes de la empresa, inmersa en plena campaña de ventas navideñas.

La clave del éxito radica en un singular modelo de negocio y de distribución por Internet para acercar a un público más amplio productos alimentarios de calidad y muy seleccionados sin que el precio se ponga por las nubes. El centro de distribución de Petra Mora, ubicado en las afueras de Benavente (en Vigo se localizan la gerencia, la administración y el diseño) permite servir cualquier pedido a todos los puntos de España en menos de 24 horas, con el bajo coste como lema, incluso a la hora de los portes.

El siempre visionario Jesús Domínguez, convencido de que el futuro de la alimentación está en la venta a través de la Red, ha querido dar a la empresa un valor añadido muy visual, y con la ayuda de sus socias de Bimba y Lola ha apostado por una presentación cuidada y llamativa que está demostrando un buen funcionamiento en el mercado.

O Resumo Edición Nº 310 - 15 de Diciembre de 2017
Fuente: lavozdegalicia.es 12.12.2017

industriaggCuando no se es una gran multinacional, hay que ser muy valiente para lanzarse a crecer en otro país. La clave es dar con el emplazamiento adecuado. Después de mucho medir inversiones y riesgos, ya son más de una veintena los empresarios gallegos que se han dejado seducir por el gran polo económico de Marruecos, en lo que ya se conoce con la nueva China de Europa.

¿Por qué Marruecos es estratégico para la industria gallega? La clave es que allí es donde está el negocio. La punta marroquí del estrecho de Gibraltar se ha convertido en una macroárea industrial y logística al servicio de multinacionales de los principales sectores.
Las empresas gallegas en Marruecos

Tánger-Med Special Agency (TMSA), la empresa estatal autónoma, ha desarrollado 16 millones de metros cuadrados de suelo y tiene otros 30 millones en reserva. «La primera fase de la zona franca está al 100 % de ocupación, al igual que la llamada Automotive City, dedicada a la industria auxiliar del automóvil. En Tetuán, la ocupación es más lenta aunque el primer parque industrial está completo y el área dedicada a oficinas funciona al 50 %», explican desde la Cámara Oficial de Comercio de España en Tánger.

Bajo esas condiciones, gigantes como Renault, Delphi, Exco Automotive, Siemens-Gamesa, Yakazi, Decathlon o Lear Corporation se han instalado en las áreas libres de impuestos. Renault ha montado una planta de fabricación de automóviles (Dacia) que tiene a Francia, España y Alemania como principal destino de sus exportaciones.

Mucha automoción

La de Tánger es la mayor de sus dos factorías (tiene otra más pequeña en Casablanca). Se inauguró en el 2012 y ya casi está al borde de su capacidad, con 370.000 vehículos este año, un 20 % más que en el 2016.

A mediados del 2019 se sumará al sector automovilístico marroquí la nueva planta de PSA-Peugeot en Kenitra, al norte de Rabat. La enseña francesa ha firmado ya los acuerdos para sacar sus vehículos por Tánger Med.

PSA quiere que al menos el 50 % de las piezas y los componentes de su nueva fábrica, que debe estar operativa en el 2019, se suministren desde Kenitra, el lugar elegido para la implantación de su nueva factoría en Marruecos.

Un primer grupo de proveedores gallegos ya han comenzado a buscar suelo en el entorno de la futura planta. «Situarse allí es la mejor garantía para los proveedores de ciertos tipos de piezas que solo se pueden surtir en proximidad», explican fuentes del sector gallego.

Allí está también desde hace casi 5 años Viza Tánger, filial del vigués Grupo Viza, con dos plantas en las que fabrica armaduras de asientos para todos los modelos Dacia; el grupo Hispamoldes, especializado en moldes de inyección de plástico; y también lo intenta Izmar, la auxiliar viguesa de logística de fábrica (monta contenedores de transporte de piezas).

«Habíamos conseguido un contrato importante y nuestro producto es muy voluminoso, viaja muy mal, no es factible fabricar en Galicia para enviar a Marruecos», explica Antonio Vega, presidente de la compañía, que recomienda la expansión hacia ese país. «Estamos contentos con nuestra experiencia. En materia de licencias y permisos, son algo más lentos, aunque están desarrollando ya una cultura industrial que no tenían; y la mano de obra es trabajadora y hábil. Aprenden rápido», afirma. Alberto Villar, socio fundador de la consultora Axperia Ventures Iberia, especializada en inversiones en la zona del Magreb explica que, al igual que ocurre con la automoción gallega implantada en el norte de Portugal, los empresarios que arriesgan en una inversión en Marruecos lo hacen también incentivados por subvenciones fiscales, como la exención total del impuesto de sociedades o el apoyo financiero otorgado por el fondo Hasán II (para construcción y costes de equipos).

«Entre las principales ventajas de este destino se encuentran las mayores facilidades en las aperturas de negocios, en la obtención de permisos de construcción o en el pago de impuesto, ya que todo son impuestos directos», asegura el consultor.

«Además, su necesidad de profesionales con experiencia o de colaboración con empresas extranjeras para desarrollar algunos proyectos pueden constituir una buena oportunidad para las compañías que quieran trabajar en el país», añade Villar.

Añade que, al igual que el vecino luso, Marruecos es consciente de su fuerza competitiva, con una mano de obra con un salario mínimo por debajo de los 210 euros mensuales.

Junto a la veintena de firmas gallegas instaladas en Marruecos, hay otras 330 empresas de matriz española que ahora operan en el país magrebí. Además de los citados de automoción y aeronáutica, las perspectivas son buenas en el sector de las TIC, energías renovables o en transporte y logística.

Además, está en marcha ya un parque integrado del textil (Ain Dalia, 1.300 hectáreas) que integrará todo el proceso de la confección, desde hilo y botones a las perchas para colgar prendas.

«En licencias y permisos son algo lentos, pero la mano de obra aprende rápido»

Marruecos conoce su fuerza competitiva, con un salario mínimo de 210 euros al mes.

O Resumo Edición Nº 311 - 22 de Diciembre de 2017
Fuente: lavozdegalicia.es 18.12.2017

1510alAunque también hay pan malo en Galicia, el nivel medio de este producto es superior al de otras comunidades. ¿Cuál es el secreto? ¿Y qué panes gallegos hay que probar antes de morir?

Desde el pasado mes de julio el pan gallego se ha convertido en una Indicación de Origen Protegida, algo que -además de la publicación de rigor en el BOE- implica cumplir una serie de requisitos que aseguren los estándares de calidad. Se conoce como "pan gallego IGP al pan “producido en la comunidad autónoma de Galicia de corteza crujiente y dureza variable en función del formato, miga esponjosa y alveolado abundante e irregular, que se elabora de forma artesanal con harina de trigo blando (Triticum aestivum, L.)”.

¿Quiere decir esto que en una gasolinera gallega no tendremos la desgracia de encontrarnos una barra congelada y chicletosa? Desgraciadamente, no. Nuestro experto panadero Ibán Yarza apunta con mucho criterio que hay pan gallego bueno y malo, como en todos lados. “Tal vez lo interesante sea destacar la probabilidad de que en Galicia encuentres buen pan, cosa que, en mi experiencia, sí que puede ser superior a otros lugares del país (igual que en Francia, habiendo mal pan, la posibilidad de encontrar bueno es superior a España)”.

Es decir: la probabilidad de que en una panadería al azar o acompañando un menú del día de 9 euros te encuentres un panazo, aumenta exponencialmente cuando te encuentras en la zona galaica. Panes con enjundia, migas que invitan a ser mojadas en salsas y cortezas contundentes que aportan contraste al mordisco y, de paso, las protegen de la sequedad del ambiente. Un éxito que Yarza resume telegráficamente como fruto de una combinación de “cereales, molienda del cereal, cocción y método”. Veamos con más detalle por qué los gallegos son unos seres superiores en lo que a panes se refiere.

Tradición

El maestro Yarza empieza apuntando que, por encima de todo, hay una cuestión de gusto, y el pan que gusta allí por norma general no suele ser tan blanco como el de otras zonas. “Las cortezas que gustan en la esquina noroeste del país -esto también se podría decir de hogazas zamoranas o leonesas- suele ser más tostadas de lo que se da, por ejemplo, en la vecina Castilla candealista". Con estas cortezas, el sabor gana en profundidad, mientras el pan candeal suele tener una corteza más clara, de sabor más suave a barquillo, igual que su miga blanca y delicada tiene un sabor más sutil. “Del mismo modo, en Galicia se pueden encontrar especialidades de maíz y centeno, también cereales con un sabor profundo”.
La bolla de Porriño es uno de los muchos clásicos, como los panes de Cea, Ousá, Carral, etc.. IBÁN YARZA

El documento oficial de la Xunta especifica que la elaboración del pan gallego IGP “se caracteriza por la utilización de masa madre y una elevada cantidad de agua así como por los largos tiempos de fermentación y cocción, esta última siempre en hornos con solera de piedra u otros materiales refractarios”. Desde la panadería Pan da Moa, con unos 600 kilos de producción diaria, Manuel Moscoso lo resume en una frase: “Se respetan los procesos, los tipos de fermentos -sobre todo masa madre natural-, y los tiempos necesarios para hacer un pan de calidad”.

Uno de los más conocidos es el pan de Cea, del que ya os hablamos largo y tendido en su momento, que fue la primera IGP panarra nacional reconocida en la Unión Europea (a la que siguieron el Pan de Cruz de Ciudad Real, Pan de Alfacar y Pa de Pagès catalán). La IGP Pan de Cea exige la elaboración en hornos de piedra de pequeño tamaño y con otras características peculiares, no tiene por qué llevar harina “del país” y limita la cantidad de levadura a 3 g por kilo de harina.
Un montón de panes de Cea en formación de estorbo. MÒNICA ESCUDERO

La denominación del pan gallego también implica una corteza que puede ir de dorada a marrón oscuro, con un grosor generalmente de entre 3 y 10 milímetros cuando se trata de una hogaza y entre 1 y 3 en las barras, resistente a la presión y crujiente. La miga es esponjosa, con un alveolado -así se llaman las burbujas del pan- generoso e irregular y de color entre blanco oscuro y crema pálido.

Materia prima
El maíz sigue muy presente en monumentales panes de aspecto pétreo y de sabor infinito. IBÁN YARZA

El pan gallego IGP deberá ser elaborado con una serie de harinas de trigo en las que por lo menos el 25 % por ciento deberá ser “harina del país”, cultivado en Galicia y de variedades autóctonas -hay un par registradas: Callobre y Caaveiro-, que Ibán Yarza define como “una harina de trigo a menudo molida a la piedra, de mayor sabor”.

A pesar de asegurar el sabor característico del pan gallego, estas harinas a veces no tienen demasiada fuerza panadera, por lo que hay que añadir otras harinas de fuerza que aseguren una masa esponjosa y en condiciones. La denominación también prohibe el uso de aditivos -mal llamados "mejorantes'-, algo de los que no pueden presumir otras IGP como el Pan de Cruz o el Pagès catalán, un detalle que apunta Ibán Yarza para llamar a la prudencia. "Una IGP no es la panacea. Está genial que se quiera reconocer la calidad del pan gallego, pero tal vez esta es una forma algo vaga de hacerlo, habida cuenta de la laxitud de algunas respecto al uso de aditivos y cantidades excesivas de levadura, entre otras cosas".

El resto de la harina podrá proceder de otros tipos de trigo cultivados en Galicia o de fuera de la comunidad autónoma. El reglamento de la IGP Pan Gallego no recoge ni el pan de maíz ni el conocido como ferraxe, elaborado con trigo mezclado con centeno (una sabrosísima y contundente variedad que aconsejo fervorosamente probar a la mínima que puedas). Deberá usarse al menos el 15% del peso de harina en masa madre, refrescada a como mínimo doce horas antes del amasado.

¿Quiere decir esto que el pan no puede llevar levadura? No, pero su cantidad está limitada a 15 gramos por kilo como tope -eso es bastante levadura, mucha cantidad para trabajar el pan en directo-, igual que la sal lo está a 18. El agua con la que se prepara también tiene su particularidad: deben usarse aguas blandas, como las gallegas, con muy bajo contenido en minerales, algo que en teoría produce masas menos equilibradas (aunque nadie lo diría, viendo los resultados).

Elaboración
El tacto; firme a veces, sutil otras, la firma del panadero (este, en Trives). IBÁN YARZA

Yarza nos recuerda que muchos panes gallegos incorporan mucha agua en la elaboración de la masa, en muchos casos, más del doble de lo que se usa, por ejemplo, en un candeal; algo así como la diferencia entre un arroz seco y uno caldoso. “Esas masas tan húmedas suelen dar migas jugosas, con una cierta gelatinosidad que invita al mordisco, algo que puede resultar muy placentero”. Guillermo Moscoso trabaja directamente con panes con un 90 o un 100% de hidratación -lo que significa que por cada 100 g de harina hay 90 o 100 de agua, una pasada en comparación con los 40 que tiene un pan candeal-, que tienen una masa muy líquida y bastante difícil de manejar.

“Aquí hay una gran cultura de trabajar en directo, con fermentaciones en general muy correctas de cinco, seis o siete horas”, asegura Moscoso. “Pero cuando trabajas con masas tan hidratadas los reposos deben ser adecuados, porque si no rápidamente puede haber degradación y cargarte el pan”. Yarza apunta que la pervivencia de métodos más lentos de fermentación “aporta sabor al pan, por los compuestos aromáticos que se generan durante este proceso”, además de hacer que el pan se digiera mejor y dure más tiempo en las mejores condiciones posibles.

La IGP también exige que todas las operaciones menos el amasado deben hacerse manualmente, además de prohibir la congelación del pan antes de su cocción. Respecto al formado, se recogen las cuatro preparaciones más tradicionales:

    La ‘fogaza’ o ‘bolo’, redondeado e irregular, que puede ir o no greñado. También existe una versión más alargada, y otras que llevan en la parte superior otro trozo de pan haciendo un moño. Se contemplan piezas de 500 g, un kilo y un kilo y medio.
    La ‘torta’ o ‘bola’, también redonda pero más aplanada, con piezas de 500 g y un kilo.
    La ‘barra’, alargada, de 300 g de peso y entre 40 y 60 cm de longitud.
    La ‘rosca’, un aro imperfecto y aplanado con un peso entre 500 g y un kilo.

El resultado

El pan gallego tiene un profundo sabor a trigo con un punto de acidez, y mucho aroma. Guillermo Moscoso, hijo de Manuel y también al frente de Pan da Moa, asegura que lo que más les dice la gente que prueba sus productos -y también lo que más orgullosos les hace sentir- es que “les recuerda al pan de antes. El sabor del pan de verdad, que en muchos aspectos, lugares y preparaciones se ha degradado o directamente ha desaparecido”. Un pan que en clan Moscoso en bloque recomienda, en el caso de una hogaza de kilo, disfrutar a las cuatro horas de salir del horno, cuando ya se ha enfriado totalmente pero todavía no ha empezado a degradarse o perder humedad.

Respecto a su durabilidad, Guillermo bromea con que “el pan por aquí no suele durar mucho, porque está muy bueno y te lo comes”, pero su padre también reflexiona en serio sobre este concepto. “Creo que esto es un reducto de la necesidad. Antes el pan duraba mucho porque no se cocía todos los días, y tenía que durar hasta la siguiente. El pan sabe distinto a medida que pasa el tiempo, aunque evidentemente si lo preparas bien se degradará menos”.

En Pan da Moa recomiendan llevarse el pan sin rebanar. Primero, porque las masas muy hidratadas pueden romperse en la máquina; segundo, porque no necesitas el mismo formato para hacer una tostada que para mojar en un estofado con salsorra. No podíamos dejar de preguntarles con qué les gusta más comerlo, y la respuesta es unánime (y no nos sorprende en absoluto). “Solo. Si el pan es bueno, ¿para qué más?”. Pues eso.
Cinco panes gallegos que deberías probar

Si ya estás convencido de las bondades del pan gallego y estás dispuesto a hincarle el diente, pero no sabes por dónde empezar, aquí van algunas sugerencias para que la experiencia sea un éxito.

Pan de Cea

Elaborado con harina de trigo, de la que el 50% procede de las variedades de la Comunidad Autónoma de Galicia conocida como "del país" y masa madre que proviene de una elaboración anterior. El amasado se realiza en varias etapas, siguiendo las técnicas ancestrales de la propia zona, y finalmente se cuece en hornos circulares de piedra granítica de diseño característico de la zona.

Pan de maíz (o boro)

Aunque la harina de maíz es la que predomina, suele mezclarse con un poco de trigo o centeno. Suele hacerse en forma de rectángulo, aunque a veces también se hacen bollos, y dicen que el de Vimianzo está buenísimo.

Pan de Carral

Es un pan muy típico de A Coruña, bastante ligero y esponjoso, una mezcla de harinas castellana y gallega con un añadido de salvado de trigo que varía según el panadero.

Pan de Ousá

Este pan compacto, húmedo y de color oscuro del Concello de la provincia de Lugo se prepara forma de bollo alargado o de rosca. Todos los años se celebra en Friol (Ousá, Lugo) la feria del queso de Friol y del pan de Ousá.

Pan de Neda

Neda (A Coruña) se consideró capital del trigo de Galicia durante los siglos XVII a XIX. Dicen los panaderos que el secreto de sus masas está en la calidad del agua del río Belelle, con las que se elabora un pan registrado como Marca de Calidad.

O Resumo Edición Nº 310 - 15 de Diciembre de 2017
Fuente: elcomidista.elpais.com 13.11.2012

formdEl sector TIC gallego (Tecnologías de Información y Comunicación) ha incrementado en un 4,5 % el porcentaje de empresas en el último año y registra el mayor volumen de negocio desde 2011. Las empresas de este sector facturaron más de 2.500 millones de euros en 2016, un 2,8 % más que el año anterior, informó la Xunta en un comunicado.

En cuanto a empleo, el sector tecnológico gallego da trabajo a más de 16.098 trabajadores, con un incremento del 2,6 % en el último año. Más de la mitad de las empresas TIC gallegas percibe la situación del sector como estable y un 31,1 % como expansiva, apunta la misma fuente.

El 51 % señala que es difícil o muy difícil contratar personal con formación tecnológica específica, y explica que el 23,4 % de las empresas del sector tiene previsto contratar nuevo personal de perfil tecnológico en los próximos años. Asimismo, se informa de que se incrementa la contratación de redes ultrarrápidas: el 51 % de estas empresas posee ya velocidades superiores a 100 Mbps frente al 38 % del año 2016.

O Resumo Edición Nº 310 - 15 de Diciembre de 2017
Fuente: noticiasgalicia.com 12.12.2017