latejagSi alguna vez le tembló el pulso, debió ser apenas unos instantes. A Luis Verea, el consejero delegado de Cerámica Verea, la condición de emprendedor le viene como anillo al dedo. En el 2004 activó una inversión de 24 millones de euros para ampliar las instalaciones de Mesía y crear una gran planta. «Si no lo hubiéramos hecho, seguramente hoy ya no existiríamos», asegura sin titubear. Cuatro años después, con la crisis llamando a las puertas, dobló su apuesta. Destinó cinco millones de euros a automatizar la antigua planta dos y dedicarla a producir la Spanish S, una teja específica para el mercado estadounidense, distinta de la curva que se impone en Europa y que hasta entonces había focalizado la producción de Verea.

La empresa coruñesa lanzó entonces un órdago. Y fue así por un hecho un tanto insólito: en aquel momento, no tenía ni un cliente en Estados Unidos. Solo el instinto de su consejero delegado, quien durante una semana del año 2008 había «pateado» el Estado de Florida junto a su hermano y uno de sus más estrechos colaboradores. Fue así como constataron que las oportunidades de negocio allí eran muchas, el detonante que lo llevó a invertir cinco millones en la antigua planta 2.

Diez años después, aquella jugada ha resultado maestra. El 50 % de las ventas de Cerámica Verea proceden hoy de la exportación, de los 29 países en los que están presentes, y a los que este año han sumado Chile y Rusia. «Si no fuera por lo que exportamos, a lo mejor tendríamos muchos más problemas», confiesa Luis Verea. El siguiente hito de esta carrera arrancó hace unos días con el embarque en el puerto de Vigo de 54.000 tejas de un nuevo modelo, la Caribbean S, dirigido a atender el incremento de la demanda en Estados Unidos y los países del Caribe.

En los próximos tres meses, la línea dos de Verea funcionará a toda máquina para fabricar un millón de estas tejas, cuya demanda se ha disparado por el fuerte impacto de los huracanes en los últimos meses y por el cierre de varias fábricas en Venezuela y Honduras. En enero, además, la compañía gallega activará un ambicioso plan para comercializar sus productos en todos los estados de EE.UU. (actualmente están muy focalizados en Florida).

Es así, con este gran volumen de nuevos proyectos, como la empresa ha decidido celebrar su medio siglo de vida, una efemérides que se cumple este año. De aquella cerámica que fundó el padre del actual consejero delegado, quien también se llama Luis Verea, queda poco precisamente porque no ha parado de crecer desde entonces.

Cerámica Verea ocupa hoy un complejo industrial de 300.000 metros cuadrados distribuidos en tres líneas totalmente robotizadas que en conjunto acumulan una capacidad de producción de 50 millones de tejas al año, una planta de molienda diseñada para procesar 200.000 toneladas al año y dos patios de almacenamiento. La empresa tiene además garantizada la arcilla con la que fabrica sus tejas gracias a tres canteras de su titularidad que le garantizan materia prima para al menos los próximos 40 años.

La firma coruñesa ha trufado toda esta estrategia inversora y exportadora de una fuerte apuesta por la investigación y la calidad, muy concentrada en su propio laboratorio. Verea cuenta con un sistema de colocación de tejados propio, pionero y homologado oficialmente, y ha logrado las más exigentes certificaciones del mercado. Es llamativa, por ejemplo, la clasificación de nivel 1, la más compleja de las que se conceden en territorio comunitario, y que obliga a que las tejas superen 150 ciclos de hielo-deshielo. La empresa ha destrozado estos niveles pues ha acreditado que sus productos son capaces de superar con éxito 500 ciclos de hielo-deshielo. Es así como ha logrado la autorización para que sus tejas puedan ser instaladas en el Norte de EE.UU. o Canadá.

O Resumo Edición Nº 312 - 29 de Diciembre de 2017
Fuente: lavozdegalicia.es 24.12.2017