industriaggCuando no se es una gran multinacional, hay que ser muy valiente para lanzarse a crecer en otro país. La clave es dar con el emplazamiento adecuado. Después de mucho medir inversiones y riesgos, ya son más de una veintena los empresarios gallegos que se han dejado seducir por el gran polo económico de Marruecos, en lo que ya se conoce con la nueva China de Europa.

¿Por qué Marruecos es estratégico para la industria gallega? La clave es que allí es donde está el negocio. La punta marroquí del estrecho de Gibraltar se ha convertido en una macroárea industrial y logística al servicio de multinacionales de los principales sectores.
Las empresas gallegas en Marruecos

Tánger-Med Special Agency (TMSA), la empresa estatal autónoma, ha desarrollado 16 millones de metros cuadrados de suelo y tiene otros 30 millones en reserva. «La primera fase de la zona franca está al 100 % de ocupación, al igual que la llamada Automotive City, dedicada a la industria auxiliar del automóvil. En Tetuán, la ocupación es más lenta aunque el primer parque industrial está completo y el área dedicada a oficinas funciona al 50 %», explican desde la Cámara Oficial de Comercio de España en Tánger.

Bajo esas condiciones, gigantes como Renault, Delphi, Exco Automotive, Siemens-Gamesa, Yakazi, Decathlon o Lear Corporation se han instalado en las áreas libres de impuestos. Renault ha montado una planta de fabricación de automóviles (Dacia) que tiene a Francia, España y Alemania como principal destino de sus exportaciones.

Mucha automoción

La de Tánger es la mayor de sus dos factorías (tiene otra más pequeña en Casablanca). Se inauguró en el 2012 y ya casi está al borde de su capacidad, con 370.000 vehículos este año, un 20 % más que en el 2016.

A mediados del 2019 se sumará al sector automovilístico marroquí la nueva planta de PSA-Peugeot en Kenitra, al norte de Rabat. La enseña francesa ha firmado ya los acuerdos para sacar sus vehículos por Tánger Med.

PSA quiere que al menos el 50 % de las piezas y los componentes de su nueva fábrica, que debe estar operativa en el 2019, se suministren desde Kenitra, el lugar elegido para la implantación de su nueva factoría en Marruecos.

Un primer grupo de proveedores gallegos ya han comenzado a buscar suelo en el entorno de la futura planta. «Situarse allí es la mejor garantía para los proveedores de ciertos tipos de piezas que solo se pueden surtir en proximidad», explican fuentes del sector gallego.

Allí está también desde hace casi 5 años Viza Tánger, filial del vigués Grupo Viza, con dos plantas en las que fabrica armaduras de asientos para todos los modelos Dacia; el grupo Hispamoldes, especializado en moldes de inyección de plástico; y también lo intenta Izmar, la auxiliar viguesa de logística de fábrica (monta contenedores de transporte de piezas).

«Habíamos conseguido un contrato importante y nuestro producto es muy voluminoso, viaja muy mal, no es factible fabricar en Galicia para enviar a Marruecos», explica Antonio Vega, presidente de la compañía, que recomienda la expansión hacia ese país. «Estamos contentos con nuestra experiencia. En materia de licencias y permisos, son algo más lentos, aunque están desarrollando ya una cultura industrial que no tenían; y la mano de obra es trabajadora y hábil. Aprenden rápido», afirma. Alberto Villar, socio fundador de la consultora Axperia Ventures Iberia, especializada en inversiones en la zona del Magreb explica que, al igual que ocurre con la automoción gallega implantada en el norte de Portugal, los empresarios que arriesgan en una inversión en Marruecos lo hacen también incentivados por subvenciones fiscales, como la exención total del impuesto de sociedades o el apoyo financiero otorgado por el fondo Hasán II (para construcción y costes de equipos).

«Entre las principales ventajas de este destino se encuentran las mayores facilidades en las aperturas de negocios, en la obtención de permisos de construcción o en el pago de impuesto, ya que todo son impuestos directos», asegura el consultor.

«Además, su necesidad de profesionales con experiencia o de colaboración con empresas extranjeras para desarrollar algunos proyectos pueden constituir una buena oportunidad para las compañías que quieran trabajar en el país», añade Villar.

Añade que, al igual que el vecino luso, Marruecos es consciente de su fuerza competitiva, con una mano de obra con un salario mínimo por debajo de los 210 euros mensuales.

Junto a la veintena de firmas gallegas instaladas en Marruecos, hay otras 330 empresas de matriz española que ahora operan en el país magrebí. Además de los citados de automoción y aeronáutica, las perspectivas son buenas en el sector de las TIC, energías renovables o en transporte y logística.

Además, está en marcha ya un parque integrado del textil (Ain Dalia, 1.300 hectáreas) que integrará todo el proceso de la confección, desde hilo y botones a las perchas para colgar prendas.

«En licencias y permisos son algo lentos, pero la mano de obra aprende rápido»

Marruecos conoce su fuerza competitiva, con un salario mínimo de 210 euros al mes.

O Resumo Edición Nº 311 - 22 de Diciembre de 2017
Fuente: lavozdegalicia.es 18.12.2017