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WhatsApp Image 2017 11 16 at 16.56Hola,!!!, estimados amigos, socios y colegas del mundo empresarial.

Mi nombre es Jose Estevan Regueira Ares, Técnico constructor de profesión y desarrollador inmobiliario, estoy casado con Daniela Carretero, Odontologa de profesión, compañera de ruta y colaboradora de la empresa, con quien tenemos 2 hermosos hijos llamados Martina y Agustin.

Les cuento que soy hijo de inmigrantes Gallegos, mi padre, mejor conocido como “Pepe” en la colectividad, nació en Mesoiro, una pequeña aldea a 5Km de La Coruña y mi madre nació en otra aldea llamada Meicende cerca de la refinería de La Coruña.

Ellos se conocieron en sus años mozos alla por el año 1953, en una verbena celebrada en una aldea del lugar y de dicha relación nació mi hermana Marite.

Eran tiempos muy difíciles de postguerra con muchas necesidades, poco trabajo y familias numerosas, mi padre junto a mi tio Alfredo tenían oficio de albañiles y deciden emigrar a Uruguay, ya que tenían un tio aquí que los reclama.

Luego de pedir un préstamo para poder comprar el pasaje y un traje para el viaje, desembarcan en  Uruguay un martes 13 de setiembre de 1954.

Empezando a trabajar el lunes siguiente en la empresa Ciapessoni Falco, el espíritu emprendedor de los  inmigrantes los llevo a traer a otro hermano menor, que estudia Sanitaria en Uruguay. En 1958 mi padre funda una pequeña Empresa constructora familiar, dedicada a realizar contratos de obra, desde ese momento hasta el dia de hoy, la empresa ha trabajado en forma ininterrumpida, cumpliendo el año próximo 60 años de actividad en nuestro país.

Como verán, nací en lo que era crecer y desarrollar esta empresa familiar, donde las vacaciones las pasábamos en las obras y oficinas de la misma junto a mi hermana y mis primos.

Luego de pasados los años, por 1999, Pepe y Alfredo se retiran, y junto a mi hermana continuamos desarrollando lo que es Construcciones Palma, ocupándome yo de la parte de obras y mi hermana junto a mi prima Mariela del sector inmobiliario Trieme. En este punto quiero dedicarle una mención especial a mi hermana, ya que siempre fue un “puntal” en el crecimiento y desarrollo de la empresa, y para mi un referente en la vida personal.

Nuestra empresa, Construcciones Palma, se dedica al desarrollo de edificios destinados a vivienda, llegando a tener mas de 50 edificios terminados en plaza. Siendo nuestra principal carta de presentación, el mantener por mas de 40 años el mismo teléfono y dirección, atendiendo siempre a través de sus responsables.

Construcciones Palma es socia fundadora de APPCU (Asociación de Promotores Privados de la Construcción) , desde el año 1990 siendo socios y Directivos.

La Empresa ha logrado sostenerse en el tiempo gracias a su capital humano, tanto en la parte tecnica profesional como de sus obreros, quienes son sus “brazos”, trabajando siempre como una gran familia, muy unidos y solidarios tanto en los momentos difíciles como en los buenos. Sin su capital humano la empresa constructora es inviable.

En la Presidencia de Angel Dominguez, entré como directivo en AEGU, de la cual soy socio y participante activo, y durante la presidencia de Antonio Rios en los años 2005-2006 ocupé la vicepresidencia .

Como sabrán, a esta Institucion le tengo mucho cariño, y gracias a ella he conocido muchos amigos con los cuales he pasado muy gratos momentos, esto se da gracias a que con muchos socios compartimos raíces y vivencias similares, con un pasado común.

El contacto entre NOS, ha llevado a que desarrollemos varios negocios entre socios y de esta manera estrechar vínculos no solamente afectivos sino también comerciales, ya que este es en definitiva una de las finalidades de nuestra Institucion.

Saludos cordiales.

Jose Estevan Regueira.

O Resumo Edición Nº 306 - 17 de Noviembre de 2017

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eriveroSoy Eliseo Rivero Freire, ourensano, hijo de Cristalina Freire y Celso Rivero; nací un 15 de Setiembre hace 83 años en un pueblo llamado Covas Do Rio, del Concello de A Merca. Mis padres eran labradores de la tierra, trabajaban las tierras de otros. Soy el tercero de 5 hermanos. En Covas do Rio éramos 12 personas en mi familia: mis padres, mis abuelos, mis tíos y mis hermanos.  A los 9 años debimos mudarnos con mi familia a Vilanova Dos Infantes por razones de trabajo de mis padres, eran tiempos difíciles.
A pesar de que la escuela estaba al lado de mi casa, pude ir pocas veces desafortunadamente, me hubiera gustado, teníamos que ayudar a trabajar las tierras. La escuela principal que tuve fue mi querido abuelo materno Valerio, que me enseñó mucho en pocos años, más que nada sobre la vida, fue un gran maestro para mí, que hasta el día de hoy es mi referente al momento de tomar decisiones. Con 17 años me dijo que tenía que venirme a la América para poder progresar, y me prestó el dinero para el pasaje.
En esa misma época, en 1951, conocí a Elvira, una “moza” de Orga, en la fiesta homenaje por los 100 años de Curros Enriquez. Luego de cumplir los 18 años, el 13 de diciembre de 1952  salí de Galicia rumbo a la “América”. Partí del puerto de Vigo, dejando a Elvira embarazada de nuestra hija Mary, dejando a mis padres y 3 de mis hermanos, dejando a mi abuelo Valerio, dejando mis amigos, mi pueblo, mi hogar. El equipaje con el cual salí de mi hogar fue una pequeña maleta, una manta, un reloj, y la voluntad de salir adelante.
Al llegar a América mi primer destino fue Brasil, la ciudad de San Pablo porque no tenía quien me reclamara en Uruguay. Ahí trabajé como carpintero de obra, de esa forma pude juntar el dinero que me había prestado mi abuelo y devolvérselo.
Me hablaban maravillas del Uruguay en ese momento; así que en 1954, con 19 años, luego de 8 días de viaje en un tren de carga, el 17 de enero arribé a Uruguay. Llegué a Montevideo, con mucha esperanza y con el deseo de comenzar una nueva etapa de mi vida; tal es así que al día siguiente ya estaba trabajando. Mi primer trabajo fue en un Bar en Agraciada y San Martín, durmiendo en una cama que nos turnábamos con otro “chaval” para usar. Al poco tiempo, el 25 de mayo de ese año, me fui a trabajar a una barraca en el km 19 de la Ruta 8, Barraca Lirola, donde me sentía más cómodo porque ya había trabajado en Brasil como carpintero de obra.
En cuanto pude reclamé a mi familia, pude traerlos, y así conocí a mi hija, Mary, que ya tenía casi 3 años en ese momento. En cuanto mi mujer e hija estuvieron conmigo, con la experiencia que yo tenía en ese momento, las ganas de emprender algo y la ayuda de los amigos, el 5 de agosto de 1957 comenzamos a fabricar bloques y piezas de hormigón para vender, comenzando así la historia de nuestra barraca. Con los ahorros compramos un terreno a pagar a plazo donde construimos una modesta barraca con la ayuda de la familia y amigos. Como solía decir mi abuelo Valerio: “Con ganas y con esfuerzo uno puede llegar donde la familia y los amigos lo apoyen para llegar”.
Nació acá mi hijo, Eliseo Rivero hijo, Tito. En 1959, ya nos instalamos donde está ahora parte de la Barraca “Punta de Rieles”, y a partir de allí fuimos creciendo de a poco pero sin parar, porque en la zona todo estaba en construcción. El barrio y los alrededores se fueron poblando, y nosotros supimos ver y acompañar ese crecimiento. Siempre queriendo mejorar fui observando para aprender, y pensando maneras para continuar creciendo la barraca. Compramos un camioncito a crédito en 1960, era un Chevrolet del 47´, y desde ahí fuimos ampliando y mejorando vehículos y las instalaciones de la barraca. Comenzamos como un pequeño negocio familiar al cual con el correr de los años le hemos ido incorporando personal que forman hoy nuestro equipo de trabajo que consideramos como parte de nuestra familia. Comenzamos el negocio vendiendo lo básico para construir, luego fuimos agregando rubros, hasta el día de hoy que contamos con materiales de construcción, ferretería, pinturería, además de venta de artículos de bazar, electrodomésticos, bicicletas y motos.
Pensando siempre en hacer cosas es como hace unos 20 años comenzamos a construir algunos galpones en la zona para alquilar. Y más recientemente hicimos 2 fraccionamientos de varios solares, el primero lleva el nombre de “Barrio Valerio” en honor a mi querido abuelo, en agradecimiento a lo que me enseñó y me ayudó, confiando en mí siendo un muchacho. Con los fraccionamientos permitimos que familias del barrio dejaran de pagar alquiler y destinaran ese dinero a  tener su casa propia, vendiéndoles los solares en cuotas y ayudándolos también con descuentos en la compra de los materiales para construir. Al pasar los años es muy gratificante ver como se han formado esos mini barrios, con gente luchadora que tiene ahí su hogar. Al día de hoy continuamos con proyectos inmobiliarios.
Pero hoy más que dichoso por los logros empresariales me siento realizado por los afectos que me rodean. Mi hijo Eliseo (Tito) que junto a mi yerno Carlos lideran la barraca, con mi nuera Marisel y nuestro equipo de gente que nos acompaña en estos 60 años que lleva Barraca Punta de Rieles en el rubro; mi hija Mary que se inició en la barraca y ahora tiene una ferretería propia. Mis 5 nietos que son mi orgullo, todos profesionales: una ingeniera química, una arquitecta, un contador, un escribano y un administrador de empresas. Mis 2 bisnietos. Y por sobre todo, mi mujer, Elvira, compañera de camino, con quien hemos hecho sacrificios y trabajado mucho. Siempre digo que de todos ellos estoy todos los días aprendiendo cosas.
Desde 1988 cada año hemos visitado Galicia con Elvira, donde tenemos hasta el día de hoy hermanos, primos y sobrinos; en Ourense, en Vigo, en La Coruña, y en Barcelona. Visitamos siempre Orga la aldea de mi esposa; y mi pueblo, donde pasamos cada vez que vamos el día de la Virgen del Cristal, que es la virgen patrona de mi pueblo, la que me ha acompañado siempre y a la que tanto tengo que agradecer, y que su fecha coincide con el día de mi cumpleaños.
Volviendo a España cada vez que podemos, y estando en contacto con los españoles residentes en Uruguay es que sobrellevamos la morriña que todo gallego emigrante sufre toda su vida por el desarraigo.
Considero a Uruguay mi país y a España mi patria. Por lo que siempre mantuve el contacto con mis paisanos, vinculándome en la Colectividad española en el Uruguay, de la cual tengo grandes amigos. Soy socio integrante de la Comisión del Centro Ourensans de Montevideo, del cual fui Presidente, hoy soy Secretario, y además voy todos los jueves a compartir con amigos. Soy miembro de la asamblea representativa de la Asociación Española, integrando hace más de 20 años su Comisión de Compras. He sido presidente del Hogar Español de Ancianos, teniendo la oportunidad de plantar un olivo con el Rey Juan Carlos, un roble con Don Manuel Fraga y un castaño con el presidente del Principado de Asturias. He sido 5 años Tesorero del Consejo de Residentes Españoles (CRE).
Soy el socio nº5 de la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay, AEGU, desde que junto con unos 10 empresarios comenzamos a soñar con tener una asociación que nos uniera a todos aquellos que vinimos de Galicia y pudimos lograr tener un emprendimiento propio en Uruguay. Fue así como se formó un gran grupo de hermanos gallegos asociados para promover mejorar sus negocios y el de los otros. Fui 5 años Tesorero de Aegu, y Vicepresidente. Tuve la fortuna de poder participar de varios congresos de empresarios gallegos en el exterior, cuando existía Fegaex, entre ellos el de Caracas, Ciudad de México, Barcelona, San Pablo, Santiago de Compostela. Destacando el de Rio de Janeiro, cuando en 1991, los empresarios me nombraron para la Orden de la Vieira, siendo mi padrino Celso Domínguez quien era presidente en ese momento. De esa convivencia con otros paisanos, rescato no solo contactos de negocio, y conocimiento sobre empresa, sino por sobre todas las cosas el haber ganado amigos que aún conservo. Y otros que ya no están pero han sido entrañables como Romariz.
En el año 2014 tuve el gran honor de recibir por parte de AEGU el reconocimiento al “Emprendedor Gallego del Año”. Y en el año 2015  por parte del Gobierno de España, recibí la Medalla de Honor de la Emigración en reconocimiento a lo realizado por los emigrantes españoles en Uruguay.
Ésta es mi historia, la de uno de tantos chavales que salimos de Galicia con mucho en el alma y poco en la maleta y los bolsillos; con ese querer progresar sin temerle al sacrificio, con esa alegría de vivir a pesar de los pesares. Siempre digo que “es muy triste emigrar”; pero en esa época era una necesidad. Es mi historia, pero es como la historia de tantos otros de ustedes o de sus padres o abuelos. Una historia de un emigrante gallego que vino a la América saliendo de la pobreza y del hambre, buscando oportunidades. Quiero agradecer a la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay por querer conocer mi historia, lo que me honra y me colma de alegría tanto a mí, como a mi familia.
Abrazo a todos.

O Resumo Edición Nº 305 - 10 de Noviembre de 2017

Eliseo Rivero 1959

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elpinarUn inédito emprendimiento en la Ruta Interbalnearia junto al arroyo Pando, que comprende un hotel, un centro comercial, oficinas corporativas, apartamentos y parcelamientos, le ofrece alternativas diferentes a quienes quieran vivir en armonía con la naturaleza.

En la Ruta Interbalnearia, entre el kilómetro 33 y Arroyo Pando, sobre un terreno de 101,9 hectáreas en El Pinar Norte, se proyecta Aldea del Pinar, un inédito emprendimiento para Uruguay que comprende un hotelresort de 60 habitaciones, oficinas corporativas, centro comercial, apartamentos, dos edificios para oficinas y parcelamientos, que le brindarán a la Ciudad de la Costa un lugar diferente con un entorno natural único.
Tendrá una población de entre 2.500 y 3.000 personas, generará 500 puestos de trabajo, requerirá una inversión de infraestructura de US$ 40 millones y una inversión final que agrupa a la totalidad de los inversores de US$ 170 millones, más los emprendimientos privados en los 259 lotes. Aldea del Pinar se encontrará a 9 minutos del aeropuerto, 17 minutos de Carrasco, 20 minutos de Zonamérica y a 30 minutos del World Trade  Center.

La obra se proyecta en seis años, que se dividen en tres etapas de 24 meses. La primera, comprende el desarrollo del centro comercial, el hotel,  90 parcelas y 14.000 metros cuadrados de apartamentos. La segunda, sigue con la laguna, apartamentos y dos torres de oficinas. La tercera, parcelamientos de solares de 1.000 a 2.500 metros para que privados puedan construir. Contempla también una estación de servicio, que se  encuentra en gestión.

Javier Tejada Ibáñez, Celestino Duarte, César Perrone y el Dr. Leonardo Ciappesoni Nocetti, explicaron los detalles del proyecto que pretende marcar hito, un antes y un después en la Ciudad de la Costa, e iniciar las descentralizaciones que comienzan a experimentar en el mundo entero las ciudades capitales.

Leer más: https://issuu.com/elobservador.com.uy/docs/canelones_2017/16?ff=true&e=3104927/54878584

https://youtu.be/CQXnOWgmj08

Enrique 2017“¿Por qué te viniste al Uruguay?” ¿Cuántas veces habré respondido a esa pregunta desde que decidí quedarme aquí, ya hace más de una década? Una curiosidad lógica: no es habitual que alguien traslade su vida a los cincuenta y cinco años, y se venga solo a un país que prácticamente desconoce. “¿Fue por amor?”, me interpelan cuando se enteran de que mi mujer es oriental. Aunque sería muy romántico responder afirmativamente, no quiero engañarlos; no fue Cupido quien me arrastró prendido en una de sus irresistibles saetas. La verdad, a ustedes se lo confieso, es que la culpa la tuvo Aegu.

Llegué por primera vez a Montevideo a final de 2003 por motivos de trabajo. Yo dirigía entonces una empresa dedicada a la comunicación corporativa y la organización de eventos internacionales, radicada en la capital de España, y era presidente de la Cámara de Organizadores Profesionales de Congresos.

También era el secretario de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid, Aegama, y al llegar aquí me pareció que era obligado visitar y saludar a los emprendedores gallegos del Uruguay. Y ahí caí en las redes de Aegu. Ángel Domínguez, que era el presidente en aquella época, se deshizo en argumentos para convencerme de que valía la pena traer capitales a este país que estaba saliendo  esforzadamente de una grave crisis, necesitaba inversores y era confiable. Me tentó la idea y decidí experimentarlo.

Ni de lejos pensaba entonces venirme a vivir. Pero de eso se encargó luego la amabilidad de la gente uruguaya y su carácter hospitalario. Fueron naciendo relaciones y amistades, hasta que un día me atreví a proponérselo a mis tres hijas, todas ellas ya mayores de edad y con sus profesiones consolidadas: “¿Qué pensaríais si os dijese que me voy a vivir a Montevideo, que estoy chalado?” “Tengo la ya mayor parte de mi actividad empresarial allí y como sabéis: quien tiene tienda, que la atienda; y además Uruguay es un país agradable y tranquilo”.

Les mentiría si les dijese que les pareció normal. La expresión de sus rostros iba y venía desde la total perplejidad hasta la interrogación sobre cuál sería mi grado de locura. Sin duda, llegaron a la conclusión de que estaba completamente chiflado, y si no me lo dijeron fue solamente por un punto de respeto. Tuvieron que viajar más de una vez al Uruguay para convencerse de que la idea no era tan mala y de que mi salud mental estaba en parámetros aceptables. La crisis que a partir de 2007 sufrió la economía española, y de la que yo me libré por haber trasladado mis negocios a este país, incluso les hizo pensar que quizás su padre tenía facultades para la predicción económica que ellas –y yo, por supuesto- desconocían.
enriquecDisculpen que llevo ya un largo trecho y apenas he pasado de mi llegada al país. Permítanme retroceder para comenzar por donde debía y decirles que nací en Coruña, hijo de orensano y coruñesa. Descendiente de gentes de la mar por parte materna, mi abuelo era carpintero naval y la abuela María vendía pescado a voz en cuello por las calles de mi ciudad natal. Por el lado paterno, mis raíces están en el campo orensano, anudadas en las vides del Ribeiro; soy nieto de un peón agrícola y afilador que terminó por labrarse un pequeño capital, y de una madre de seis hijos que bastante tenía con intentar educarlos a base de antigua sabiduría campesina.

Parafraseando el título de una conocida comedia cinematográfica, tengo ocho apellidos gallegos, y aún más. He tenido oportunidad de visitar más de ochenta países en los cinco continentes, pero mi lugar en el mundo es sin duda Galicia.

Mis padres, Virginia y Pepe, combinaron el empleo de él como bancario con el trabajo de ambos codo a codo en un bar propio, en la playa coruñesa de Santa Cristina. Tenía yo apenas trece días de vida cuando mi madre me llevó con ella por primera vez al chiringuito playero, para poder darme el pecho sin dejar de atender el negocio. Mis veranos infantiles, desde que tengo memoria, juntan recuerdos de arena blanca, olas espumosas y transparentes y un trabajo intensivo como pequeño mozo, que hoy condenarían escandalizadas las autoridades del Inau, pero que a mí me fue muy útil y me hizo sentir responsable y partícipe de las esperanzas y los logros familiares.

Virginia, más joven pero frágil de salud, nos dejó hace seis años; mi padre siguió siendo ejemplo y guía para mí hasta el pasado mayo. La vida tuvo conmigo la generosidad de permitirme acompañar a los dos en sus últimos días, a pesar de los miles de kilómetros de distancia. Pepe, ya cumplidos los 90 pero resistente como un carballo orensano, vio realizado su deseo de venir a ver mi casa en Montevideo, y compartir paseos y conversaciones con Beatriz y conmigo en Uruguay, en dos ocasiones.

Porque, a todo esto, todavía no les he hablado de Beatriz, mi compañera, amiga, amante, cómplice, confidente. Muy en breve, les diré que esta asistente social tacuaremboense es lo mejor que me ha dado el país. Nuestra variada y numerosa familia binacional la forman hoy los tres hijos –dos mujeres y un varón- que ella crió sola tras quedar prematuramente viuda en plena juventud, y en España mis tres chicas; todos con sus respectivas parejas; cuatro nietos míos allá y uno de Beatriz en camino a este lado del mar.

Quizás ustedes esperaban que les hablase más de mi historia académica y profesional, en vez de un relato tan centrado en lo personal y familiar. A fin de cuentas, ésta es una asociación de empresarios. Les diré que mi actividad empresarial en el Uruguay se ha centrado en la empresa Coifin S.A., dedicada a adquirir, refaccionar y alquilar inmuebles, tanto para uso comercial como para vivienda.  En España, como ya les comenté antes, creé y dirigí una empresa dedicada a la comunicación corporativa  –soy periodista- , a la organización de congresos, eventos de marketing y viajes de negocios y reuniones.
Enrique e hijasAntes, me desempeñé en el periodismo trabajando en prensa escrita, radio, televisión, agencias de noticias; también como corresponsal diplomático y enviado especial a zonas de conflicto. Me cupo el orgullo de participar en la creación y asumir la dirección de medios informativos en Galicia, Madrid y Cataluña. He sido profesor sobre comunicación institucional en la Universidad Europea de Madrid y en la Escuela Internacional de Protocolo.

Desde siempre, me interesan las cuestiones cívicas, sociales y culturales. En el Uruguay he formado parte de la Comisión de Cultura y la Junta Directiva del Centro Gallego de Montevideo, así como del Consejo Directivo del Hogar Español de Ancianos, además de crear y mantener en Internet el portal informativo “Ondaespaña Ururuguay”. Intento combinar la labor hacia mi colectividad de origen con el compromiso con la comunidad en la que hoy vivo. Resido en el barrio montevideano de La Mondiola, al que algunos desmemoriados prefieren llamar Pocitos Nuevo, y colaboro a mantener la identidad de mi histórica barriada a través del movimiento “Vivir La Mondiola”. Hace un año fui elegido Concejal Vecinal.

Esa actividad social viene de lejos y no me ha traído sólo satisfacciones, sino también algún que otro problema en tiempos turbulentos y afortunadamente superados. Me vi ante el Tribunal de Orden Público de la dictadura franquista cuando aún contaba sólo 18 años; fui objeto de varias detenciones policiales e incluso pasé brevemente por la Cárcel Modelo de Barcelona en 1974. En marzo de 1977, fui herido de bala en el cuello por un grupo terrorista de ultraderecha.

Me cupo representar en diversas ocasiones a mis compañeros, como empleado y como empresario, y entre las iniciativas de las que me enorgullezco están haber sido socio fundador y el primer secretario general del Foro para la Evaluación de la Gestión Ética, así como la de crear la asociación civil para los Congresos Gallegos de la Calidad, en los cuales participaron más de tres mil empresarios y técnicos gallegos en el período 2000-2006,  y se entregaron los Premios Calidad Valor Social.

Más información:
https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Conde_Blanco

O Resumo Edición Nº 304 - 3 de Noviembre de 2017